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No amarrar, si pudrir. (Brotes de olivo)
Como la semilla que se rompe al pudrir No esperemos nunca dar la vida sin morir, ¡Oh, Señor! que me fije en tu vivir, mi oración que me acerque hasta ti, No pretendas nunca amarrar cosas de Dios, Si las amarramos proclamamos nuestro yo Y regar todo aquello que planté, no olvidar que en su nombre yo sembré |