No hagas sonar la trompeta cuando la limosna des. Eso hacen los falsos y no los hombres de bien.
En verdad quiero deciros que su afán ya recibieron. Si das con tu mano izquierda, que a la diestra sea secreto.
Si oras, cierra la puerta, que sea tu rezo en silencio; y el Padre que todo escucha se gozará en tu secreto.
No reces en voz tan alta como rezan los farsantes, que oran en las esquinas, teniendo gente delante.