Balance del alma (brotes de olivo)
(Mt 6, 9-15; 25, 31-46)

No son historias de ayer, es la Palabra que habló:
"En cada pobre que vieres, en él has de ver ha Dios".

Mas si ves al mismo pobre más pobre que tú dos veces,
mentiste al pobre y a Dios, con él pobre has de hacerte.

En el balance del alma que se plantean los cristianos,
nos sentimos generosos de aquello que a otros damos.

Los pobres son siempre ajenos, no los sentimos hermanos,
y seguirán siendo pobres a los que seguiremos dando.

Si hubiéramos entendido la maravilla "Dios Padre"
no habría cristianos ricos mientras otros mueren de hambre.

La Palabra nos despoja de aquello que nos llegare.
No haya pobres entre hermanos, ¡no!, si a Dios llamamos Padre.