Mi casa está en ruinas (Brotes de olivo)
(Ageo 1 y 2)

¿Cómo habitáis vuestras casas con celo tan desmedido,
estando más que en ruinas las casas del pueblo mío?

Preguntad al corazón y aplicad vuestros sentidos,
y veréis como no vais andando por mis caminos.

Mirad lo mucho sembrado y lo poco recogido.
Vuestra hambre no cesó aunque mucho habéis comido.

No se apagó vuestra sed, se hinchó la lengua de hastío
y a más ropa que os cubrió, más grande fue vuestro frío.

Mucho fue lo que esperasteis y poco lo que os llegó
y el grano que almacenásteis, fui yo el que lo aventó.

Por culpa vuestra los cielos negaron agua a las tierras
y no creció sobre el suelo aquello que crecer debiera.

Olvidáos de vuestra casa y preocupáos de las ajenas.
Cuanto queráis para sí, dadlo a todas, que son vuestras.

Y así lloverá en los campos, grande será la cosecha,
no habrá ruinas en mi casa y yo estaré en toda ellas.