Nadie te ha visto (Brotes de olivo)
(He 17, 23)

Nadie te ha visto, mi Dios, nadie te ha visto,
me hablaron de ti, pero no te he visto.

Quiero encontrarme contigo, quiero emprender tu camino en la verdad.
Quiero adentrarme en tu espíritu. Estoy aquí, mi Señor, para contigo orar.