Se necesita un ladrón (Brotes de olivo)

En lo alto de la sierra, un día murió el Señor.
La sangre que allí cayera a la montaña cubrió.

El odio en aquellos años pisoteaba el amor.
La maldad entre los hombres en sangre ardiente rompió.

Mas no mueren los corderos por el hecho de matarles.
Una a una, cada oveja, quita a los hombres el hambre.

¤ En lo alto de la sierra a Cristo siguen matando.
En silencio a ti te grita, su sangre te está llamando.

Ansía ladrones que roben al mundo su hambre de amor.
Un ladrón, tan sólo uno, que muera junto al Señor.

Han pasado mucho años, sigue muriendo el Señor.
Y sigue siendo tanto el odio, que necesita un ladrón.

Un ladrón que le acompañe en muerte que vida brote.
Junto a Cristo en la montaña se necesitan ladrones.

Hombres que se reconozcan pobres hombres, malhechores,
y cambien el odio en amor, ¡hay que salvar a los hombres! ¤