Soledad (Brotes de olivo)

¿Dónde están aquellos hombres que me crucé en los caminos?
¿Dónde están, Dios mío, dónde? ¿Por qué no están conmigo?

No veo a los pescadores, ni al cobrador de tributos,
ni a los cojos, ni a los ciegos, ni a los muertos, ni a los mudos.

¿Es que acaso en mi camino, desde que vine a la tierra,
no hice ningún amigo?,¿Ni uno hice, siquiera?

¿Es quizá que en los tres años que en mi vida prediqué
no hubo nadie que entendiera? ¡Cuánto me equivoqué!

Qué solo me veo aquí arriba, qué pocas fuerzas me quedan.
Me abandona hasta la sangre, ni a mi Padre veo siquiera.

¡Eloí!, ¿No me estás viendo? ¿No tengo quien me acompañe?
El tiempo también se muere. Tengo miedo, ¡miedo! Padre.

Que no me alcance la angustia, ¡Abba! no me abandones,
si en algo te defraudé, te ruego que me perdones.

Pero sí quiero decirte, que sea lo que tú quieras,
no sea mi voluntad, la tuya hasta que muera.