Parto de la vida (Brotes de olivo)

¡Qué dolor más grande tengo al abrirse mis entrañas!
Pues Jesús ya está naciendo ¡Mío! hijo de mi alma.

Ven acá, José bendito ¡Mira lo que Dios nos manda!
Mucho hemos padecido, mas ¡es de Dios!, ¡de tu casta!

Hazle sitio en el pesebre, y lo cubres con las pajas,
que mi niño no se enfríe; mi niño, de mis entrañas.

¡Venid, pastores sencillos, anunciadlo a toda raza,
que Cristo nace a la vida para que los muertos nazcan!

Pues muertos están viviendo los que a la tierra se atan,
los que, sentados, no buscan y ensimismados, no aman.

Que no se pasen la vida sin vivirla en sus entrañas.
De nada sirve vivir si a la vida no se ama.

¡Qué dolor más grande tengo pues los hombres no se aman!,
Y Jesús sigue naciendo, aguarda que en ellos nazca.