¡Echad las redes! (Brotes de olivo)

Mucha gente se agolpaba junto a él para escucharlo.
El lago de Galilea, de un milagro fue escenario.

De dos barcas se bajaron los pescadores cansados.
Mientras lavaban las redes de Jesús esto escucharon:

"Sepárate de la tierra mientras me subo a tu barco".

Está enseñando a la gente desde la barca sentado
y cuando termina de hablar, a Simón dice pausado:

"Rema mar adentro y echa las redes a un lado".
Y le responde Simón, con tono de gran cansancio:

"Maestro, toda la noche, trabajando hemos estado,
y, aunque sabemos de pesca, nada hemos pescado.

Pero si tú nos lo pides, echaré la red al lago".
Y las redes se rompían de los peces que pescaron.

Viendo Simón lo ocurrido, ante Jesús se postró:
"Vete de mí, Maestro bueno, que yo soy un pecador".

Y Jesús le dijo a Pedro: "Deja de temer, Simón.
Deja la barca y las redes, de hombres serás pescador".