Monólogo de Zacarías (Brotes de olivo)

"Yo quiero tener un hijo; dame, Dios, un sucesor",
dice más y más Zacarías a Isabel con mucho amor.

"Los años pasan veloces, mis manos están temblorosas,
las canas cubren mi sien, Isabel no es ya una moza.

Con un hijo en juventud daría mucha gloria a Dios,
¿Por qué me lo niegas tú?, ¿Por qué a mi, Señor?

Y ahora me mandas un ángel, cuando mis fuerzas se agotan,
cuando torpe es mi camino, cuando mi vida es ya corta.

Y porque no le pude creer cuanto me vino a decir,
tú me haces enmudecer, apartas tus ojos de mi".

Aunque viejos se encontraban, Isabel al mundo dio
un hijo que luego sería avanzada de Cristo Dios.