El agua viva (Brotes de olivo)

Al pozo de Jacob llegó un día el Señor, su cara empapada en sudor,
sus labios resecos de sed; junto al brocal descansó.

Se acerca por el camino una samaritana y al llegar al pozo,
Jesús exclama: "Dame agua buena mujer, tengo sed".

"No entiendo que siendo judío te atrevas al pozo a venir,
tu pueblo es impuro, es judío, no sé qué decir".

"Si supieras quién pide agua, más bien tú le pedirías.
Yo podría darte el agua viva: con mi agua no tendrás mas sed".

"De ese agua dame de beber: tengo sed, sed de ti, tengo sed".