La sal y la luz

El que me sigue en la vida 
sal de la tierra será; 
mas si la sal se adultera 
los hombres la pisarán.

Que sea mi vida la sal, 
que sea mi vida la luz. 
Sal que sala, luz que brilla, 
sal y fuego es Jesús.

Sois como la luz del mundo 
que a la ciudad alumbra. 
Esta se pone en la senda 
donde el monte se encumbra.

Que brille así vuestra luz 
ante los hombres del mundo, 
que palpen las buenas obras 
de la externo a lo profundo.