A la hora de nona

Por nuestro amor murió el Señor, 
en la cruz murió el Señor. 
Él nos mandó dar la vida 
como hermanos en señal de amor.

Planearon su muerte en silencio; 
asustaron con gritos al pueblo 
y en un leño colgaron su cuerpo 
a la hora de nona, 
a la hora de nona el Señor, 
el Señor murió. 
El Señor murió.

Es la hora de nona en mi pueblo, 
las sirenas de alarma han sonado, 
y mi pueblo se queda dormido, 
y mi hermano llora, 
y mi hermano muere, 
y el clamor de su voz no nos duele, 
y mi hermano muere.

Es la hora de nona en la tierra, 
es la hora del hambre y la muerte, 
es la hora del odio y la guerra, 
es la hora de nona 
cuando sufre mi pueblo, 
cuando crece el dolor y el engaño, 
cuando falta el amor.